
Introducción
Fabricamos radiadores de infrarrojos con un propósito claro: integrarse perfectamente en su sistema de moldeado por inyección y permitir el recocido del plástico sin ralentizar el proceso. El objetivo principal es adaptarse al ritmo de su prensa, reduciendo automáticamente la tensión generada después del moldeado, de modo que su línea de producción nunca tenga que detenerse. No se trata simplemente de un calentador; es como un compañero de trabajo que funciona junto a su proceso automatizado.
Potencia, voltaje y ajuste
El moldeado por inyección depende de la velocidad y la consistencia, y el túnel de recocido también debe mantener ese ritmo. Por eso, nuestros radiadores generan mucha calor en un espacio reducido. Están diseñados para encajar fácilmente en espacios limitados.
La configuración de 400V le proporciona la potencia necesaria para alcanzar rápidamente la temperatura adecuada. De este modo, las piezas alcanzan esa temperatura exactamente cuando es necesario, sin perder tiempo innecesario. El tamaño del tubo se ajusta según las dimensiones de las piezas y el ancho del túnel, lo que garantiza una distribución uniforme del calor. Sin gabinetes excesivamente grandes ni cuellos de botella. Solo un flujo continuo y sin interrupciones.
Qué hay dentro: los detalles importantes
Utilizamos tecnología halógena dentro de una envoltura de cuarzo, ya que esta tecnología emite infrarrojos de onda corta que son absorbidos rápidamente por el plástico. El resultado es un calentamiento rápido y directo.
Una capa reflectante en el tubo ayuda a dirigir el calor hacia adelante, reduciendo el consumo de energía y protegiendo los componentes cercanos. En cuanto a los conectores, utilizamos modelos R7 o SK15, que son resistentes en condiciones reales. Son fáciles de conectar, permanecen estables incluso ante vibraciones y resisten bien el calor dentro del túnel. Cuando llegue el momento de realizar mantenimiento, cambiar la unidad es sencillo. Sin complicaciones.
Cómo funciona en la práctica
Dentro de un túnel de recocido por infrarrojos personalizado, el radiador se convierte en parte del proceso. Los sensores monitorean el movimiento de las piezas, y los calentadores se activan en el momento adecuado, sincronizados perfectamente con la prensa de inyección.
Esta coordinación permite una reducción consistente de la tensión en materiales como el PET y otros polímeros cristalinos, lo que significa una mejor estabilidad dimensional.
Con tal nivel de potencia de infrarrojos, es necesario planificar adecuadamente la refrigeración y el flujo de aire para controlar el calor ambiente. Pero una vez que todo está ajustado, el proceso de recocido es predecible, ciclo tras ciclo.