
Hablemos sobre los tubos de calefacción por infrarrojos personalizados para el procesamiento de plásticos.
Aquí hay un pequeño secreto relacionado con las marcas de alta gama en el procesamiento de plásticos: la física que se utiliza para la calefacción por infrarrojos es prácticamente la misma para todos. Cuando buscas un sustituto para equipos utilizados en el soplado de PET o en el estirado de películas, no necesitas un producto con un diseño llamativo. Solo necesitas que tres cosas coincidan: la emisión espectral, la densidad de vatios y un ajuste mecánico perfecto.
La relación entre potencia y longitud
Un tubo de longitud personalizada no sirve solo para que quepa en su lugar correspondiente. Piénsalo de esta manera: si intentas introducir 2500 vatios en un tubo de 300 mm, estás forzando una gran cantidad de energía a pasar por un espacio muy pequeño. Esa es la razón por la cual los preformados de PET alcanzan rápidamente su temperatura de transición vítrea.
Nosotros fabricamos estos tubos para que se adapten a tu voltaje específico, ya sea 220V o 400V. Si eliges un sistema de 400V, notarás que la corriente consumida disminuye. Eso es una gran ventaja, ya que evita que los cables se calienten demasiado cuando el equipo funciona las 24 horas del día.
La tecnología utilizada: cuarzo y halógeno
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza. ¿Por qué? Porque queremos que la radiación infrarroja de onda corta llegue realmente al plástico, y no quede atrapada dentro del propio tubo.
A veces, aplicamos recubrimientos especiales en el cuarzo. Esto permite “ajustar” el calor para que se adapte al tipo de polímero con el que trabajas. En cuanto a los conectores, utilizamos modelos R7s o Sk15. Son el estándar de la industria por una buena razón. Si una lámpara se daña, puedes reemplazarla en minutos. No es necesario desmontar todo el sistema.
Lo que ocurre en la práctica
Estos tubos están diseñados para ser reemplazos directos. Ofrecen el mismo perfil de calor que los productos de marca, pero sin esos precios exorbitantes.
Pero aquí está el problema: los tubos de alta densidad se calientan mucho. Muchísimo.
Si aumentas la potencia para acortar unos segundos el tiempo de procesamiento, asegúrate de que las ventosas de refrigeración puedan manejar esa carga. Si los reflectores se llenan de polvo o el flujo de aire se bloquea, tus electrodos se dañarán antes de lo esperado. Mantén las piezas ópticas limpias. Es un paso sencillo, pero ayuda a que el calor fluya exactamente donde necesita ir.